jueves 24 de mayo de 2007

Viaje

LLegué y me desplomé en la silla. Creo que incluso exhalé un bufido. La mesa estaba a la sombra. El abuelo tomaba una cerveza.

--¿Cómo ha ido el viaje, niña?

--Todo lo mal que se puede esperar en ese puto país.

--Ajá. Veo que te ha ido bien. ¿Te pido algo?

--Deja, lo haré yo. Si espero que te atiendan a ti muero de sed.

Levanté un poco la mano. Una leve subida de cejas fue suficiente.

--Whisky con hielo, por favor.

--¿Tan temprano, niña?

Le miré de hito en hito. También fue suficiente. El abuelo se removió incómodo en su asiento.

--Mientras estabas fuera comí con tu esposo. Es un hombre santo.

--¿Porqué lo dices?

--¿Es tu marido, no?

Por un momento estuve a punto de soltarle un improperio. Pero el momento siguiente que le pisaba los talones, dió la razón al viejo.

--¿Empezamos de nuevo, Elbereth?

Le sonreí y asentí con la cabeza.

--¿Cómo ha ido el viaje, niña?

--Bien, abuelo. Mucho calor, mucho nativo soberbio y mal encarado. Mucho trabajo. Mucho hartazgo. Pero bien.

El abuelo calló por unos minutos. El sól estaba alcanzandole la punta del zapato. Siempre con zapatos de cordones. Me gustan los hombres que usan zapatos de cordones.

--¿Qué tal Zacarías?

--Me envía saludos. Cenamos una noche juntos.

Hubo un gorrión que se posó en la rama de un árbol cercano.

--¿Fuiste con él ?

--¿Al Muro? No, abuelo. Tenía trabajo. Tuve que enseñar a un grupo de mediocres que no eran tan inteligentes como se creían.

--¡Joder, qué difícil! ¿Hubo suerte?

--Peor que jugar a la ruleta rusa. Era un grupo de cinco. Tres hombres, dos mujeres. Cuando intentaba infructuosamente, hacerles comprender que el "supuesto" dominio y conocimiento que creen tener sobre ellos mismos, se derrumbará instantáneamente si son capturados, me suelta el de mayor rango:

--No sé tú, pero yo soy una persona que se conoce perfectamente. Ese es mi gran valor. Puedo explicarte muy bien, como sería mi comportamiento en una situación como esa que nos describes.

El abuelo casi se atraganta con el humo de la pipa. Le lloraban los ojos de la risa.

--¿Y qué le dijiste?

--Nada, abuelo, nada. Enmudecí ante su soberbia estupidez. Primero es tan tonto que se lo cree y despúes tan gañan como para decirlo en voz alta. ¡Ay abuelo!

--¿Crees que los demás pensaban como tú?

--¡Qué va, qué va! Las dos mujeres le miraban como corderas. Bueno, y puede que uno de los hombres también. No sabría que decirte.

--¿"Licenciaste" a alguno?

--No.

--Haces bien, hija, haces bien.

Nos miramos a los ojos y no pudimos contener la risa. Tuve que tomar un sorbo de ese whisky escocés.

--¿Sabes qué es lo peor, abuelo?

Negó con la cabeza. Enarcó las cejas, un leve movimiento de cabeza para animarme a continuar.

--Están convencidos de que su mierda no huele. Creen que les miro por encima del hombro.

--¿Y es así?

--Sí.

--¡Ahh, eres una jodida clasista!

--Pero del intelecto, abuelo. ¿Sirve de descargo?

--Me temo que no.

Se produjo un silencio acogedor, intimista.

--¿Cómo viste a Zacarías?

--Se muere. ...

--Quizá la próxima vez viaje contigo para verle.

--No tendrás esa oportunidad, abuelo.

El viejo echó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos. Duró unos segundos, se incorporó y me miró muy serio.

-- Elbereth...Recuerda Siempre...

--Quién soy...

--De dónde vienes...

--Mi verdadero nombre...

--Y el nombre del padre del padre de tu padre...

--Amén, abuelo.

--Sí, o algo parecido. Nos ha quedado bien, hija.

--¿Puedo dejarte sólo?

--Pienso sacar a pasear, bien erguida, esta joroba mía.

Me levanté para irme.

--Tú invitas, abuelo.



3 comentarios:

Susana dijo...

Siento una predilección especial por tus entradas en las que aparece el abuelo, no sé por qué. Me gusta la complicidad que hay entre vosotros, a veces tierna, a veces tirante. Será que yo nunca he tenido un abuelo, ni una figura paterna muy cercana. Sea por lo que sea, sigue contándonos historias con él, aunque no lo prometas :-)

BalaNegra dijo...

Estoy con Susana.
Tienen siempre una especie de segunda historia mucho más profunda, incluso contradictoria.
Y la comunicación que se adivina más allá de las palabras, ese entendimiento... es envidiable...
La verdad es que las disfruto especialmente...

Elbereth y su silencio dijo...

Susana: No lo prometo, no puedo. Cuando algo va mal, el abuelo aparece por sí solo. Sin embargo, gracias. De veras.

Bala: es verdad...lo de la segunda historia...:-) Gracias por molestarte en comentar. Te dejaré algo de dinero prestado...

ecoestadistica.com